lunes, 7 de septiembre de 2009

Ella.

No quería estar allí.
Todo le parecía aburrido, horriblemente silencioso, pequeño, demasiado tranquilo.
Necesitaba una aventura de esas que hielan la sangre y cierran los pulmones.
De esas que de por medio tienen peligro y tiroteos.
De esas que tienen un suspense aterrador.
De esas que unen piezas para desentrañar un misterio asombroso.

Y es que Margarita quería dejar de escribir y vivir una de esas aventuras que vive la protagonista de sus libros.
Perdía las ganas de escribir al saber que la obligaban, que tenía que entregar sus obras en una fecha determinada, que tenía que ir a diferentes fiestas, encuentros o charlas plagadas de eruditos egocéntricos y orgullosos.
Esa no era la vida que ella había estado buscando.
Y pronto, aquello cambiaría.

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