Lola estaba en casa, sentada en el salón frente a un cuaderno rojo. Tenía un boli BIC negro en la mano. Quería escribir lo que se le pasara por la mente para desahogarse y comprenderse mejor a sí misma. Para dar rienda suelta a su imaginación y mostrarse sus propias ideas. Quería saber cómo era ella en realidad. Ser sincera de una vez por todas.
Jugaba a enredar el bolígrafo en su pelo largo y rubio mientras pensaba en algo que escribir. Debía empezar bien aquel cuaderno, ya que sería una ventana a su personalidad.

Miró el reloj, cogió el cuaderno y lo abrió apoyándolo en sus muslos.
"Hoy he vuelto a ver al hombre de la armónica...".

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