sábado, 23 de mayo de 2009

"Quédate un día más..."

Aquella tarde, el hombre de la armónica decidió hablar con Lola.
- ¿Por qué viniste aquí?
Lola traga saliva, y le mira de una manera que le hace temer lo peor.
- Mi compañera de piso se suicidó. Yo descubrí el cadáver.
"Joder", piensa el hombre de la armónica. No quiere más detalles. Es normal que la chica necesitara un respiro.
- ¿Y tú? -pregunta ella.
Era inevitable. Así que él se limita a contestar.
- Bien, decidí salir de la ciudad, conocer sitios, gente...
- Pero... Usted está siempre aquí...
- Tengo una casa aquí.
A Lola no le empezaban a cuadrar las cosas.
- Pero, si tiene una casa aquí... ¿Por qué va siempre cargado con esas dos bolsas de viaje?
- Verás... Pensé quedarme aquí dos, incluso tres días... Me hubiese gustado ir de pueblo en pueblo... Es más, todos los días me levanto con la idea de irme de aquí.... y todos los días apareces tú, con tu mirada aniñada y tu sonrisa melancólica, desprendiendo algo que me dice que me quede un día más, que necesitas ayuda y yo puedo ayudarte.

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